Freddy

Freddy

La vida nocturna habanera fue erradicada gradualmente en los primeros años de la revolución. En la década precedente se había alcanzado un gran esplendor en la vida musical y nocturna cubana al cabo de un largo y fecundo proceso de maduración cultural. En la actualidad se hace difícil imaginar aquella plenitud extraordinaria en todos sus contrastes. Visitar los lugares que le fueron propios al fenómeno puede impresionar como un mundo incomprensiblemente perdido.

Edificio donde vivió Freddy, en uno de sus cuartos de alquiler.

No obstante existir en La Habana de los años cincuenta del pasado siglo varios cabarets de referencia a nivel mundial, es el caso de los famosos Sans Souci, Cabaret Nacional, Copa Room, Parisién, Capri y el más internacional, Tropicana, proliferaron otros cabarets y centros nocturnos de menor rango pero imprescindibles para conocer el devenir de la música popular cubana y todo el universo que desde allí se generó. Solamente en 1959 funcionaban en la capital alrededor de 40 locales en los que la música en vivo era su principal atractivo. Esta situación tan dinámica y competitiva aportó un número de músicos, cantantes, bailarines, coreógrafos y técnicos en general como pocas veces ha ocurrido en el mundo del espectáculo. 

Zona de Infanta donde se encuentra emplazado el edificio de la emisora Radio Progreso.

Luego de que en años anteriores los locales de diversión en La Playa de Marianao gozaban de la preferencia de los aficionados (el documental PM realizado en 1961, de los realizadores Sabá Cabrera y Orlando Jiménez estestimonio de estos sitios) la muy moderna zona de La Rampa, en El Vedado, y sobre todo sus límites con Centro Habana, en los alrededores de la Calzada de Infanta, desde la calle San Lázaro hasta El Malecón, se convirtió en el ejede la movida nocturna habanera. 

Bar Silvia. Infanta y San Francisco.

La importancia adquirida por el barrio de El Vedado con su modernidad y confort sorprendente, su inmediatez al popular barrio de Centro Habana, fuente inagotable de creación artística y musical, contribuyeron a este desplazamiento del interés. La emisora Radio Progreso, de vital importancia en la difusión musical en la época se encontraba enclavada en la zona. En pocos años se emplazaron y proliferaron allí pequeños y medianos cafés y bares de horario corrido casi todos, en los que por el día se hacía sonarininterrumpidamente las exitosas victrolas y ya en las noches, transformados en animadísimas antesalas de los grandes espectáculos nocturnos de La Habana, sitios para ¨calentar¨, según el decir de los músicos, el público podía asistir al intercambio o simple encuentro entre los artistas de paso por el lugar que eventualmente duraban hasta el amanecer.

Entre los más notorios locales nocturnos de la zona comprendida en este itinerario estuvieron el bar San Juan, el bar Silvia, el Pullman, el Celeste y el Cabaret Las Vegas. De ellos hoy en día sobreviven sin brillo alguno y en total decadencia el San Juan, el bar Silvia y Las Vegas que ofrece espectáculos de transformismo. 

Zona de Infanta de gran movida en las noches habaneras de los 50.

Freddy y el bar Celeste  

El bar Celeste levantaba sus puertas de metal en la esquina de las calles Infanta y Humboldt.  El público habitual del lugar lo componían mayoritariamente músicos, cantantes y compositores, gente de la farándula artística que acudía diariamente a saciar el hambre y la sed luego de terminar sus actuaciones y se quedaba el resto de la noche a descargar e intercambiar impresiones. Sin embargo sucedió que muy a finales de la década del cincuenta una figura completamente alejada de estos trajines profesionales se convirtió en la máxima atracción del lugar. Se llamó Fredesvinda García. Allí Fredesvinda,Freddy, una mujer negra y enormemente gorda, podía practicar sin reparos de ningún tipo una de sus aficiones favoritas: cantar.

Edificio de Infanta y Humboldt donde se encontraba el Bar Celeste. En su interior además el conocido como Pullman.

Fredesvinda García Herrera nació en La Habana el 11 de noviembre de 1934. Hija de los pobrísimos Justo García y Manuela Herrera, su nombre completo y verdadero fue: Fredelina García Herrera. Desde niña trabajó como doméstica, más tarde cocinera desempeñándose finalmente como sirvienta en la mansión del presidente de la Liga Profesional Cubana de Baseball Arturo Bengochea. Como no tenía otra ambición que cantar lo hizo donde quiera que pudo hacerlo y en el bar Celeste, siempre a capella, encontró un público entendido que la admiró. Su estilo único y voz de contralto, profunda, hombruna y singular causó conmoción.

En el año 1959 un cazatalentos muy influyente logró su debut en el cabaret del Hotel Capri. Anido se estrena como productor en el show Pimienta y Sal y asume el reto de convertir en estrella del espectáculo a Fredesvinda, que no poseía hasta el momento experiencia alguna en el medio. Para la ocasión Ela O´Farril fue invitada a componer el tema de presentación de la cantante que resultó el himno:Freddy.

Cabaret Las Vegas.

Carlos Palma, director de la Revista Show y quien la logró insertar en el cabaret del Hotel Capri, al darla a conocer había profetizado: ´´Del servicio doméstico surge una bolerista que ha de ser célebre. Se llama Freddy García y pesa nada menos que 220 libras pero es poseedora de un estilo tan personal y tan distinto que ha de conmover al mundo tan pronto se le den las oportunidades que reclama su talento…sus días en el servicio domestico están contados´´.

Por su parte Guillermo Cabrera Infante al presentarla como uno de los personajes de su novela Tres Tristes Tigres (1967) dice: ´´Pues allá en el centro del chowcito estaba ahora la gorda vestida con un vestidito barato, de una tela carmelita cobarde que se confundía con el chocolate de su piel chocolate y unas sandalias viejas, malucas, y un vaso en la mano, moviéndose al compas de la música…Me acerqué y le pregunté que quien era ella y me dijo, La Estrella, y yo le dije, no, no, su nombre, y ella me dijo, La Estrella, yo soy La Estrella…´´

La Estrella

En una de sus primeras entrevistas para la prensa Fredesvinda había dicho: ´´Quiero convertirme en una estrella de cabaret, ganar mucho dinero y recorrer el mundo llena de joyas y lentejuelas´´.

La compositora Marta Valdés da un excelente testimonio sobre Fredesvinda en su compilación Palabras (1967): ´´La casa, ubicada en la calle J no. 564 en El Vedado, algo modificada hoy pero, básicamente la misma, era una de esas casas divididas para muchas familias aunque, en aquel momento, disponía de locales muy pequeños donde dormir por el precio de treinta o cuarenta centavos. No se me va a olvidar la tarde en que fuimos a buscarla a la calle J en el carrito de una amiga. Uno de sus anfitriones subió para ayudarla a cargar sus pertenencias. Cuando ambos bajaron, se nos hizo un nudo en el corazón. Todo lo material que poseía Freddy cabía en una cajita que llevó ella misma sobre sus piernas, mientras nos regalaba una sonrisa de lado a lado´´

En 1960 Fredesvinda García apareció en el  popular programa Jueves de Partagás del circuito CMQ. Cantó junto al Benny y Celia Cruz. Se dice que al terminar Benny se acercó para felicitarla y que ella gritó: ´´ ¡Ay Dios mío, perdóname, pero ya puede darme otro infarto! Ahora si voy a morirme tranquila´´.

Y ese mismo año 1960 grabó Noche y Día, su único álbum de larga duración. 

Un primer contrato internacional la llevó a Venezuela.  Después se fue a trabajar en cabarets en México y de ahí a Miami donde por motivos legales con el espectáculo que la llevaba tuvo que partir hacia Puerto Rico. Bobby Collazo, músico y compositor, la recibió en su casa de la calle Figueroa no. 656 del barrio de Santurce en San Juan. 

En la mañana del 30 de julio de 1961 en San Juan, Puerto Rico, falleció Fredesvinda, al nacer Fredelina García Herrera. Luego de una larga noche de tragos y mucha música le sobrevino al amanecer un infarto del miocardio. Tenía 25 años de edad. En Cuba Freddy había dejado a su hija de 9 años al cuidado de una amiga. Para muchos artistas cubanos eran momentos de incertidumbre y tomas de decisiones dramáticas. La vida nocturna habanera se batía en retirada y pronto desaparecería. Todos los espacios públicos comenzaban a ser intervenidos. La revolución se radicalizaba. 

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