LOS HOMENAJES EN LA PEÑA

LOS HOMENAJES EN LA PEÑA

Paralelo al carácter performático que desde sus inicios adoptó la Peña del Júcaro Martiano, está la intención de homenaje que ha centrado su espíritu a lo largo de estos años. No es necesario explicar el tributo perpetuo que se ofrece en este espacio a la figura de José Martí; directa o indirectamente Martí es el primer y constante homenajeado en cada evento. Pero no el único.

Hablaremos aquí de aquellas Peñas dedicadas, al menos en alguna acción o ponencia, a resaltar la figura de intelectuales cubanos, vinculados o no al pensamiento martiano, y trataremos de catalogar, a propósito del Archivo, esta serie de personalidades mediante el testimonio de las invitaciones o de boca de algunos de sus testigos y artífices.

Antes de hacer el recuento de las ediciones, acordemos una suerte de tipología de estos homenajes peñísticos. A simple vista podríamos reconocer tres tipos:

• Homenajes presenciales; esto es, con la presencia física del homenajeado en el evento.

• Conversatorios-homenaje sobre estudiosos de la obra martiana.

• Rescate y tributo de personalidades de la cultura cubana.

El primero de estos grupos es además el que da inicio a la tradición reverenciadora en las Peñas, cuando en 1999, en la quinta sesión del evento, se contó con la presencia de Luis García Pascual (1922-2019), relevante investigador, autor de la edición crítica del Epistolario martiano y otros libros fundamentales en torno al pensamiento y la obra del Apóstol. El infatigable “obrero intelectual”, como le he escuchado decir a Axel Li y a Rafael Almanza —fundadores de la Peña, “cómplices” en este homenaje—, que en aquel año frisaba los ochenta, se trasladó desde La Habana hacia Camagüey para tomar parte el 22 de mayo, en la Casa Diocesana de la Merced —entonces sede del evento— de una tertulia que no podía sospechar que existiera y de la que quedó muy impresionado y agradecido. Lo que no podía imaginar García Pascual, uno de los mayores estudiosos de Martí y un ejemplo de rigor investigativo, cuya muerte en 2019 pasó casi desapercibida para las instituciones del país, era la profunda impronta dejada en el grupo de entusiastas camagüeyanos, quienes reanudarían el tributo a su labor en otras tres oportunidades: al año siguiente Almanza comentaba, como parte del programa de la sexta edición, la compilación de García Pascual Destinatario: José Martí, que pasaría a ser un clásico del canon martiano; en 2003 (novena PJM) la invitación anunciaba Otros homenajes a Luis García Pascual… y en 2016 un emocionado Almanza era filmado dedicándole unas palabras al “obrero intelectual” que prestigió con su presencia —tangible e implícita— este espacio.

Curiosamente nacido el mismo año que García Pascual, y otro prolífico investigador martiano, Carlos Ripoll (1922-2011) fue el reverenciado durante la única Peña celebrada fuera de Cuba—edición especial—, en la ciudad de Miami. El 16 de junio del 2001 varios exiliados cubanos se reunieron para llevar a cabo el evento en el Barner Park miamense, que incluyó un Conversatorio-Homenaje a la obra de Ripoll a cargo de la Licenciada Teresita M. Ronquillo. Con este acto se abría así el segundo grupo de las tipologías conmemorativas, una deuda constante de la Peña, teniendo en cuenta los valiosos nombres que en el campo de los estudios en torno al más universal de los cubanos aún restan por destacar.

Varios centenarios y aniversarios cerrados de personalidades de la cultura cubana han sido objeto también del homenaje, abordados desde el lente martiano, ya sea por vínculos en sus obras al pensamiento del Apóstol, o por temáticas afines e identificables con lo mejor del credo y la ideología de Martí. Tal es el caso de la Peñas dedicadas a conmemorar los cien años del natalicio de José Lezama Lima, Samuel Feijóo y Guy Pérez Cisneros.

La casa del alibi: Martí en Lezama fue la ponencia-performance presentada en 2010 —decimosexta edición de la tertulia— para festejar la confluencia de estos maestros de la palabra, por mediación de un esmerado trabajo filológico de Cintio Vitier y la interpretación crítica de Almanza. 

Rafael Almanza lee el poema La casa del alibi, reconstruido por Cintio Vitier a partir de textos lezamianos acerca de José Martí. A su lado, dos jóvenes ejecutan el performance homónimo.

El sumario para la vigésima Peña, que debía efectuarse en diciembre de 2014 y que finalmente fue aplazada para enero del 2015, incluyó un conjunto de tres presentaciones que trataron la figura de Samuel Feijóo. Este hecho constituyó lo que podríamos considerar como la primera Peña-homenaje. Desde el sueño, poema video de Almanza dedicado al gran poeta y promotor de la poesía visual que fuera Feijóo; Feijóo: huellas de Martí, ponencia de Axel Li, cuya ausencia fue suplantada por la lectura de Alenmichel Aguiló y Bethel: el sueño de la poesía, breve ensayo de Mario Ramírez, conformaron la cartelera de esa memorable noche.

Mario Ramírez expone Bethel: el sueño de la poesía, ensayo sobre el conocido poema de Samuel Feijóo.

En 2015 fue el turno de Guy Pérez-Cisneros y para la ocasión el historiador y jurista Alenmichel Aguiló expuso su trabajo En el Centenario de Guy Pérez-Cisneros, en el que se rescataba a esta importante personalidad de la República, olvidado en/por el actual proceso histórico. El video Con todos del sello Homagno, realizado por Almanza, dejaba escuchar la mañana de aquel 26 de diciembre la voz de Pérez-Cisneros en su discurso durante la Tercera Asamblea de la ONU, en el que quedaron sentadas las bases para la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Tomando como hilo conductor ese discurso, la reunión finalizó con Para un Acuerdo de los Cubanos, texto medular de Almanza que avizoraba —y proclamaba— la República de Cuba democrática, enlazando la idea del “con todos” del comienzo —se había concelebrado el discurso martiano “Con todos y para el bien de todos”— con la actitud inspirada en Martí del joven intelectual, hombre de letras e ideas humanísticas en la asamblea.

Alenmichel Aguiló lee su ponencia En el Centenario de Guy Pérez-Cisneros.

Un doble homenaje a personalidades de nuestra historia fue el realizado el 30 de diciembre de 2016 durante la vigesimocuarta Peña. El performance La India Cubana de la bailarina ecuatoriana Cristina Tacuri sirvió de prefacio a la intervención de Almanza Memoria del bien: Homenaje a Joaquín Infante, con el que se presentaba a la figura del insigne cubano, notable jurista, redactor de la primera constitución de la isla en los albores del siglo XIX, para la cual diseñó la que quizás fuera también nuestra primera bandera: un tricolor verde, blanco y magenta, que debía ser portado, además, en la banda presidencial y en las ceremonias diplomáticas. A partir de esta Peña pues, se adoptó la bandera de Infante como emblema de la sede del evento, y se acordó el uso en lo sucesivo de las bandas tricolores para los ponentes. La segunda parte de aquel encuentro estuvo protagonizada por Alenmichel Aguiló, quien disertó magistralmente sobre la personalidad del camagüeyano Mariano Aramburu y los contactos en su obra con el pensamiento y legado de Martí. Casi tres horas duró la exposición de Mariano Aramburu y José Martí: el fervor por la justicia, en la que se nos mostró al destacado jurista de la República en toda su magnitud intelectual. Sobre el tema volvería Aguiló en la vigesimoctava Peña, en 2018. 

Alenmichel Aguiló diserta sobre Mariano Aramburu al público de peñistas.

En la sesión de verano del año 2017, correspondiente a la vigesimoquinta edición de la Peña, confluyeron dos de las tipologías conmemorativas y fue asimismo otra Peña-homenaje, hecho especificado en la invitación del evento: se trataría de un Guateque por Landrián. La sorpresa fue la presencia de Osiel Romero Labañino, protagonista del famoso documental de Nicolás Guillén Landrián, quien viajó desde Baracoa para participar exclusivamente en la actividad. Era la segunda vez que algo así ocurría, desde la invitación a García Pascual. Los poetas Almanza, Ramírez y Justo A. Triana glosaron en décimas El Punto Cubano en honor al guajiro Osiel. Luego se proyectó y comentó el susodicho audiovisual, Ociel del Toa y por último los entusiastas peñistas conversaron con Osiel, quien contó escenas de su vida y ofreció un hermoso testimonio su amistad con Landrián, así como particularidades del proceso de filmación de esa joya del cine cubano. 

De izquierda a derecha: Mario Ramírez, Rafael Almanza, Justo A. Triana y Osiel Romero Labañino (momentos finales de la vigesimoquinta Peña). 

El año 2018 conmocionaría a gran parte de la intelectualidad cubana la muerte del poeta Rafael Alcides. Unos meses más tarde, en agosto, debía realizarse la sesión de verano de la vigesimoséptima Peña y el tributo a este gran hombre de nuestras letras era casi ineludible. No recuerdo, de hecho, ningún homenaje —de los muchos que le dedicaron aquel año— que ocurriera antes que este. En Rafael Alcides In memoriam el poeta Ramírez habló de la vida y la obra de Alcides a los presentes y, en conjunto con Almanza y Triana, se llevó a cabo una lectura de poemas del autor, acompañada de comentarios y el testimonio de Almanza sobre su visita a la casa del escritor en fecha cercana a su deceso. Al concluir, un silencio muy parecido al que genera la poesía, acaeció sobre el patio de la Peña, en aquella mañana inolvidable.

Mario Ramírez (al centro) introduce a los peñistas en la vida y obra de Rafael Alcides. A su lado: Almanza y Justo A. Triana.

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