Los performance de la Peña

Los performance de la Peña

Como ya se ha dicho, la Peña del Júcaro Martiano es un espacio multidisciplinario en el que confluyen distintas expresiones del arte y la cultura. Aunque es su máxima la divulgación del pensamiento martiano, ampliamente representado por el cúmulo de ponencias e investigaciones teóricas en torno a la vida y la obra del Apóstol, también las formas espontáneas de la creación individual y colectiva han hallado cabida en este espacio, ya bien concebidas como un tributo o aproximación a la figura del héroe, o siendo fruto de la obra particular de los participantes, que es otra manera válida de sondear el misterio. 

En este sentido hay que resaltar el carácter performático de la Peña, creciente en las últimas ediciones, como el cumplimiento de una profecía que anunciaba aquella performance de 1995 con la que daba inicio el evento. Lo sucedido ese día fue relatado en el Boletín Diocesano de la época, recordemos que por entonces la Casa Diocesana de la Merced, en Camagüey, sirvió de sede a la Peña: 

El Boletín da algunas señas de la leyenda recogida en el libro de Froilán Escobar que sirvió de inspiración para crear este espacio independiente. El tema del júcaro bajo el cual descansara el patriota, su derribo, y la vigilia que posteriormente llevaron a cabo los campesinos de la zona, enlazaba significativamente con el centenario de la muerte. De modo que la performance trataba de retribuir, y multiplicar, aquel gesto de los hombres humildes cuyas vidas quedaron marcadas para siempre por el contacto con el Maestro. Nacía así la premisa silenciosa de la Peña: una perpetua vigilia desde la humildad, la libertad y la cultura. 

Puede decirse entonces que la Peña es performance continuado, partiendo de este que señaló el comienzo del proyecto, hasta aquellos que se sucedieron y que lamentablemente quedaron solo en la memoria de sus testigos, pues en medio de la precariedad de los ’90, filmar o documentar era una tarea que excedía nuestras posibilidades, además de que la espontaneidad de estas acciones, ni siquiera anunciadas en los programas de las primeras invitaciones, volvía inútil todo intento de registro. Valioso hubiera sido para el Archivo de la Peña contar con esas incipientes gestualidades que unieron la poesía, la música y la pintura en un acto creador de profunda espiritualidad. Queda acudir al testimonio de los participantes, al menos hasta la edición decimoquinta, para reconstruir esta memoria. 

Con un performance homenaje a José Lezama Lima en su centenario se abre explícitamente la línea de lo performático, o al menos de lo preconcebido con esa finalidad. Nada menos que un poema, La casa del alibi, especie de performance poético en sí mismo, al tratarse de una reconstrucción que Cintio Vitier hiciera de fragmentos de la obra lezamiana en torno a la imagen de José Martí, daba nombre a la acción desarrollada la noche del 18 de diciembre del 2010 por Rafael Almanza y varios de sus colaboradores, durante la celebración de la decimosexta Peña. Los hechos fueron filmados por el cineasta Eliecer Jiménez, quien luego realizaría el documental homónimo.  

La decimonovena Peña constituye el epítome del fenómeno analizado. En la misma invitación del programa se anunciaba: SU RASTRO BREVE / UN JUEGO DE ABALORIOS / PERFORMANCE DE RAFAEL ALMANZA / CONCELEBRADO CON MIEMBROS DE LA PEÑA / ESTRENO DE SIETE AUDIOVISUALES. Y ese día, 28 de diciembre del 2013, las casi cincuenta personas presentes en la casa del intelectual y organizador principal del evento, Rafael Almanza, presenciaron, y participaron, de una extensa performance de cinco horas de duración que incluyó lecturas, poesía, video, heráldica, teatro, pintura, música, matemáticas y hasta coctelería, en un environment que pudimos filmar y que en la actualidad constituye un documental en dos versiones, una de las cuales es obra del artista Léster Álvarez Meno, quien la ha exhibido en varios festivales de Europa. 

Con la Peña número veintiuno nacía la Sesión de Verano, el sábado 15 de agosto del 2015, concebida como una performance que enlazaba las distintas propuestas de los autores hasta finalizar con la lectura comentada de los Versos Sencillos, llevada a cabo por Almanza y Mario Ramírez. Este último fue el performer encargado de conducir al público por todo el environment de la casa, y una vez más poesía, video y matemáticas eran reunidas en una suerte de juego de abalorios desprendido de aquel que se orquestara dos años atrás.

16ta. Peña: Rafael Almanza lee el poema de Lezama-Vitier: La casa de alibi. Posteriormente dará su interpretación de la obra. A su lado, el poeta Paolo María de la Rosa hace sonar el triángulo. Otros acólitos desplegaron el cubo metálico y depositaron los objetos simbólicos.

19na. Peña: Lectura en el patio, momento inicial de la performance Un jugador de abalorios. En la imagen, de izquierda a derecha: el historiador y jurista Alenmichel Aguiló, Rafael Almanza y la crítica y curadora de arte Isel Arango.

21ra. Peña: Mario Ramírez conduce al público por la galería heráldica, mientras explica el teorema de la recta de Euler y el himno visual Áncora, de Rafael Almanza.

A partir de la primera Sesión de Verano la Peña empezó a funcionar con dos frecuencias al año, y la actividad performática sería privilegiada en lo sucesivo. Ese mismo 2015, en la sesión de diciembre dedicada a homenajear a Guy Pérez Cisneros en su centenario, y conmemorando el vigésimo aniversario del evento, las actividades tuvieron como preámbulo la performance Heráldica Nacional, en la que una procesión de personas (acólitos) seguían al poeta Ramírez, que portaba una de las bandas del escudo nacional envuelta en la bandera. Al llegar al final del patio, circunvalando el nuevo júcaro sembrado en 2013,se develaba la sorpresa: el blasón, construido en metal y madera por uno de los colaboradores de la Peña, presentaba unas palabras caligrafiadas en la cinta: “Con todos y para el bien de todos”. Esta intervención del símbolo patrio resultaba una modificación a la propuesta que el propio Martí había hecho en su discurso homónimo, cuando expresó: “Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante”. Precisamente con una lectura concelebrada de este discurso terminaba la performance. 

22da. Peña: Performance Heráldica Nacional. Procesión de Mario Ramírez (centro) y acólitos: Rafael Almanza (a la izquierda en la imagen) y Alenmichel Aguiló (derecha). Detrás, “coro” de mujeres con trapeadores. 

A pesar de no haber sido anunciada en la invitación de la Sesión de Verano del 2016, la lectura a tres voces, Himno de Baracoa, contenía una espontánea performance que jugaba con el sentido de la exposición que quedaba inaugurada esa noche. La poesía visual de Rafael Almanza se mostraba una vez más al público en deslumbrantes objetos visuales, dispuestos en una habitación contigua a la sala donde se estaban desarrollando las ponencias, de modo que el auditórium debía desplazarse para contemplar las obras. Entonces el poeta tuvo la ocurrencia de vincular unas de esas obras, “avioncitos de papel” caligrafiados con poemas, con el final de la lectura. De esta manera los espectadores eran conducidos, con el vuelo de los “avioncitos”, hasta la exposición. 

Cristina Tacuri, una bailarina y coreógrafa ecuatoriana de paso por la Peña número veinticuatro, ejecutó la performance La India Cubana, en la que una “india”, representada por Tacuri, bailaba la melodía de La bella cubana, de White, mientras los poetas Almanza, Ramírez y Jorge Luis Porrata eran condecorados con la banda presidencial tricolor, con los colores blanco, verde y magenta de la bandera diseñada por Joaquín Infante, quien junto a Mariano Aramburo fue uno de los homenajeados ese día. A partir de esta edición se acordó que los ponentes usaran la banda en futuras intervenciones. 

23ra. Peña: El poeta Rafael Almanza lanza los “avioncitos de papel” caligrafiados con poemas, para introducir su exposición de poesía visual: Teatro Universal II.

24ra. Peña: Performance La india cubana. Cristina Tacurijunto a Almanza. A la izquierda en la imagen, Mario Ramírez. 

La vigesimoquinta edición de la Peña trajo una grata sorpresa para quienes asistieron ese 12 de agosto de 2017. Desde Baracoa había sido localizado Osiel Romero Labañino, protagonista del documental Ociel del Toa, de Nicolás Guillén Landrián, quien accedió a ser homenajeado y entrevistado por los peñistas en Camagüey. La ocasión fue propicia para elaborar una nueva Peña-performance que se anunciaba ya desde la invitación: GUATEQUE POR LANDRIÁN. Siguiendo el espíritu campesino de Osiel, la performance abrió con la interpretación de una versión al violín del Punto Cubano, por el joven poeta yestudiante de música, Justo Antonio Triana. En momentos intermedios fue glosada en criollas décimas la letra de esta canción, por el propio Justo, y los poetas Almanza y Ramírez, quienes dedicaron sus glosas a Landrián y al notable invitado. Como cierre se escuchó la voz de Celina González cantando el popular tema, mientras una pareja de bailadores, compuesta por Ramírez y la crítica y curadora de arte Anamely Ramos, se atrevía a seguir el compás de la melodía hasta disolverse en el público. 

25ta. Peña: El joven poeta Justo Antonio Triana inaugura la performance Guateque por Landrián, versionando en el violín el popular Punto Cubano. Detrás, Almanza (a la izquierda en la imagen) y Osiel Romero Labañino. 

Si bien la performance no volverá a aparecer como tal hasta la vigesimonovena edición de la Peña, el elemento de ritualidad quedaría incorporado en el evento, de una forma u otra. Ejemplo de ello fueron las vigesimoséptima y vigesimoctava, inauguradas con el peculiar toque del triángulo, como si de un gong se tratara. 

La Peña veintinueve será recordada por el operativo policial desplegado en los alrededores de la casa-sede del proyecto, que tenía por objetivo evitar la realización de lo planificado para ese 31 de agosto del 2019. No obstante la presión de las autoridades,que impidió la entrada de la mayoría de los ponentes y espectadores, la Peña logró cumplir con el programa anunciado en la invitación, y fue transmitida on line a través de las redes sociales. De tal suerte que la performance Ritos privados de la Enseña Nacional pudo ser vista, si no en directo, al menos unos minutos después de ejecutada. En ella un performer Almanza recibía la bandera de manos del sacerdote Castor Álvarez Devesa y la conducía sobre su cabeza por la galería heráldicahasta la saleta donde se llevarían a cabo las ponencias. Una vez allí la insignia era consagrada mediante oración cristiana, presidiendo las actividades. 

27ma. Peña: Inauguración de la Peña. El ingeniero y web designer Luis Carlos Hernández golpea el triángulo sostenido por la artista visual Camila R. Lobón.

28va. Peña: Inauguración de la Peña. En el centro, Ramírez y Almanza entrechocan dos triángulos. 

29na. Peña: Performance Ritos privados de la Enseña Nacional. El performer Almanza conduce la bandera por la galería heráldica.

III

Performance continuado, gestualidad que se construye de Peña en Peña, este elemento de espontaneidad contrasta con la gravedad de los estudios de pensamiento que han sido presentados en el espacio durante veinticinco años. Especie de rito que, al unir a intelectuales y personas del pueblo, parece estar en comunión con la leyenda que le dio origen, o con aquellos días últimos de la vida del Apóstol en los que todo era performance, actividad creadora en la que había tanto lugar para la palabra como para la acción.  

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